¿Cuáles son los tipos de gestión existentes?

Las relaciones jerárquicas con los colaboradores están determinadas por el modo de gestión adoptado. A tal efecto, existen varios estilos de gestión adoptados y adaptados según el equipo y la situación a la que se dirigen. Por lo tanto, hay cuatro tipos de gestión. Examinémoslos en este artículo.

La gestión directiva

Es la gestión ideal cuando se deben tomar decisiones urgentes. En las administraciones públicas, la gestión directiva es la más utilizada entre los tipos de gestión existentes. De manera general, el gerente directivo establece una relación bastante distante con sus colaboradores. Por lo tanto, es él quien toma todas las decisiones. Su principal tarea consiste en organizar y estructurar las relaciones laborales.

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Así, la gestión directiva:

  •       da instrucciones claras y precisas;
  •       no explica sus instrucciones (o al menos muy poco);
  •       programa, organiza según un plan preciso e indica el camino a seguir;
  •       controla y supervisa;
  •       organiza comunicaciones colectivas (las reuniones) para transmitir la información de manera idéntica y rápida a todos;
  •       limita la autonomía y las iniciativas de los miembros de su equipo.

La gestión persuasiva

La gestión persuasiva no solo es organizacional, sino que también es relacional. Los colaboradores son, por lo tanto, más escuchados y tomados en cuenta. Aquí, el gerente debe usar carisma y liderazgo para guiar y seguir a los miembros de su equipo. En lugar de imponer sus decisiones, intenta más bien convencer. Habitualmente, termina teniendo la última palabra sobre sus instrucciones.

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El gerente persuasivo actúa, por lo tanto, de la siguiente manera:

  •       habla y argumenta mucho para justificar sus posiciones;
  •       da muchísimas explicaciones;
  •       esta gestión anima y resalta los resultados positivos y concluyentes;
  •       se asegura de que cada uno comprenda los objetivos;
  •       asiste a los colaboradores en dificultades.

La gestión participativa

El gerente participativo privilegia mucho más lo relacional que los comportamientos organizacionales. El vínculo de dependencia de los colaboradores hacia el gerente tiende a desvanecerse. El principal objetivo del gerente es desarrollar una atmósfera amigable y armoniosa con su equipo. Así, la gestión participativa:

  •       fomenta la creatividad y la toma de iniciativas;
  •       desarrolla una estrecha colaboración y una participación activa de todos;
  •       tiende a romper el vínculo de subordinación;
  •       elabora los planes y las decisiones en común;
  •       escucha con atención, analiza, estudia y aconseja.

La gestión delegativa

La gestión delegativa es débilmente organizacional y poco relacional. El gerente delegativo establece, por lo tanto, un equipo creativo y autónomo. Su papel consiste en responsabilizar, delegar y evaluar a sus colaboradores. La elección de los métodos y el poder de acción se dejan, por lo tanto, al equipo. Por lo tanto, el gerente delegativo:

  •       otorga plenamente su confianza a sus colaboradores dejándolos hacer, estando poco presente;
  •       indica los objetivos a alcanzar, los resultados a obtener y deja que el equipo establezca sus propios planes de acción según sus procedimientos;
  •       está abierto a propuestas y sugerencias;
  •       asegura un seguimiento y control puntuales según un calendario previamente establecido;
  •       no necesariamente anima;
  •       colabora muy bien con personas experimentadas.

En definitiva, existen cuatro tipos de gestión que rigen las relaciones entre colaboradores dentro de una empresa o administración.

¿Cuáles son los tipos de gestión existentes?